¿Qué pasa cuando el resumen automático de vuestra reunión se convierte en la versión oficial de lo que dijiste?
(Esta imagen ha sido generada con IA)
Pasa que tu criterio queda reducido a un acta que no escribiste tú. El resumen automático se guarda, se reenvía a quien no estaba y se relee meses después cuando algo se discute, mientras que tus matices, tus condiciones y tus advertencias se quedan en la reunión. Quien controla el resumen controla lo que, con el tiempo, se dará por dicho.
Un acta generada por una Inteligencia Artificial es un resumen automático de lo hablado en una reunión, ordenado en puntos y decisiones. Es útil, es rápido y tiene un sesgo previsible: conserva las conclusiones y descarta las condiciones bajo las que esas conclusiones se sostenían.
Por qué ese resumen gana siempre a la memoria
Porque está escrito y nadie más lo está. Dentro de cuatro meses, cuando el cliente pregunte por qué se hizo algo de una manera, nadie va a reconstruir de memoria una conversación de cincuenta minutos: se abrirá el documento. Un texto mediocre pero disponible pesa más que un recuerdo exacto.
Y circula. El resumen llega a un socio, a un responsable de otra área, a alguien que se incorpora al proyecto. Esas personas no te oyeron hablar; te conocerán por cómo suenas ahí. Es, en la práctica, tu criterio contado por un tercero que no te conoce y que no distingue lo que era una recomendación firme de lo que era una posibilidad a explorar.
Qué se pierde al comprimir un criterio en tres viñetas
Lo que se pierde es casi siempre lo mismo, y es justamente lo que hace valioso a un profesional con experiencia:
- Las condiciones. "Sí, siempre que la licencia salga antes de junio" se convierte en "sí".
- El orden de preferencia. Si mencionaste tres opciones, el resumen suele conservar la última o la más comentada, no la que recomendabas.
- La advertencia. Los riesgos que señalaste de pasada rara vez sobreviven a la compresión.
- La autoría. "Lo planteó el arquitecto" desaparece y queda "se acordó", que no es lo mismo si luego hay que responder por ello.
Un consultor independiente o un ingeniero que ha vivido esto una vez reconoce la sensación: el acta no dice nada falso y, aun así, no dice lo que dijiste. Es la misma distorsión que aparece cuando dos personas de un mismo despacho cuentan la posición de la casa de forma distinta, como se explica en qué pasa cuando dos personas de tu mismo despacho dan versiones distintas de vuestro criterio a la Inteligencia Artificial.
El hábito que te devuelve el control
Mandar tú el resumen, el mismo día, antes de que llegue el automático. No hace falta un documento: cinco o seis líneas en un correo bastan, y se escriben en diez minutos.
Conviene que incluyan lo que el resumen automático nunca incluye: qué se decidió, qué queda pendiente de una condición concreta, qué recomendaste tú explícitamente y qué riesgo señalaste. Ese correo se convierte en la referencia porque llegó primero y porque está firmado por alguien con nombre. Si después aparece un acta generada automáticamente, se leerá junto a la tuya, no en su lugar.
Lo que esto cambia en cómo hablas en una reunión
Cambia bastante, y para mejor. Cuando sabes que lo que digas va a ser resumido por un sistema que descarta matices, empiezas a enunciar el matiz como si fuera una frase independiente: "quiero dejar dicho que esto solo funciona si...". No es artificio, es precisión, y es exactamente lo que distingue a un profesional con criterio de alguien que opina rápido.
La Inteligencia Artificial no sustituye al criterio profesional, lo amplifica o lo aplana según cómo se le entregue el material. Aprender a hablar y a escribir de forma que el matiz sobreviva al resumen es una habilidad nueva, práctica, y de las que más deprisa se notan. Trabajar esa precisión, y con ella la posición que ocupas ante tus clientes, es parte de lo que se hace en Evolution, el programa de mentoría de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad, mejores clientes e ingresos más estables.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pedir que no se grabe ni se resuma automáticamente la reunión?
Puedes, y en asuntos sensibles conviene. Pero negarse sin más suele leerse como desconfianza; funciona mejor aceptar la grabación y asegurarte de que tu versión escrita llega primero.
¿Merece la pena corregir un acta automática que ya circula?
Sí, si el error afecta a una condición o a una responsabilidad, y cuanto antes mejor. Se corrige en positivo, añadiendo lo que falta en lugar de discutir el documento, y siempre por escrito en el mismo hilo donde se compartió.
¿No es duplicar trabajo escribir yo un resumen si la herramienta ya lo hace?
Son dos documentos distintos. El automático recoge lo que se habló; el tuyo recoge lo que tú sostienes. El segundo es el que te protege y el que construye tu posición ante quien no estaba en la sala.
¿Por dónde sigo si quiero que mi criterio no se diluya en estos procesos?
Para que no se diluya conviene saber primero qué parte de tu trabajo es la más fácil de resumir sin ti, y puedes calcular tu propio nivel de riesgo de que la Inteligencia Artificial sustituya parte de tu trabajo con el índice de sustitución por la Inteligencia Artificial, en https://www.consultoria.uno/sustitucion-por-la-ia. Y si quieres seguir recibiendo este tipo de reflexiones para aplicarlas en tu propia actividad, puedes suscribirte gratis a mi newsletter en el formulario de abajo.
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