¿Qué pasa cuando dos personas de tu mismo despacho dan versiones distintas de vuestro criterio a la Inteligencia Artificial?

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(Imagen generada con Inteligencia Artificial)

Un cliente le pregunta a una Inteligencia Artificial por un despacho de dos o tres socios y recibe una respuesta confusa: una mezcla de dos especialidades distintas, dos tonos distintos, incluso dos formas distintas de explicar a qué se dedica el despacho en realidad. No es un fallo de la Inteligencia Artificial. Es el reflejo exacto de que, puertas afuera, cada socio lleva años contando una versión ligeramente distinta de lo mismo.

 

Un problema que antes no se notaba y ahora sí

 

Durante años, que dos socios de un mismo despacho tuvieran matices distintos al presentarse no era un problema grave. Cada cliente trataba con una persona concreta, escuchaba su versión, y esa versión era toda la información que necesitaba. Las pequeñas contradicciones entre lo que decía uno y otro quedaban diluidas en conversaciones privadas que nadie comparaba.

 

Eso ha cambiado. Cuando un cliente potencial busca información antes de la primera reunión, cada vez es más frecuente que pregunte directamente a una Inteligencia Artificial, y esa Inteligencia Artificial sí compara: rastrea la web del despacho, los perfiles de cada socio, sus publicaciones, sus entrevistas, y construye una única respuesta a partir de todo ese material combinado. Si las versiones no coinciden, el resultado no es una respuesta rica en matices, es una respuesta confusa, o directamente una que se queda con la versión que tiene más presencia digital y descarta la otra.

 

Tres formas en las que un equipo se contradice sin darse cuenta

 

La más común es la del foco: un socio se presenta como especialista en un área muy concreta, el otro se presenta como generalista del mismo sector, y ninguno de los dos ha decidido conscientemente cuál es la versión oficial del despacho como conjunto. La segunda es la del tono: una psicóloga de la consulta comunica con cercanía y otra con distancia clínica, algo legítimo entre personas, pero que confunde a quien intenta entender qué se puede esperar del equipo. La tercera, la más costosa, es la de los resultados que se atribuye cada uno: cuando dos socios de un mismo despacho de abogados cuentan, en entrevistas distintas, una versión distinta de qué caso llevó cada cual, o qué mérito le corresponde a quién.

 

Ninguna de las tres nace de mala intención. Nacen de que nadie se ha sentado nunca a decidir, por escrito, cuál es la versión compartida del despacho que todos van a sostener puertas afuera, y por eso cada socio improvisa la suya con el mejor criterio individual que tiene, que no siempre coincide con el del resto.

 

Qué se gana con una sola voz sin perder la personalidad de cada uno

 

Resolver esto no significa que todos los socios de un despacho tengan que sonar idénticos, eso sería artificial y el cliente lo notaría enseguida. Significa acordar un puñado de hechos y de posicionamiento que todos cuentan igual (a qué se dedica el despacho, qué lo distingue, qué tipo de cliente encaja mejor) y dejar libertad en todo lo demás: el tono personal, el estilo de cada uno al hablar de su trabajo.

 

Ese ejercicio de alinear el criterio compartido de un equipo pequeño, sin borrar lo que cada profesional aporta de propio, es parte de lo que se trabaja en Evolution, el programa de mentoría de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad, mejores clientes e ingresos más estables. Un despacho que habla con una sola voz de fondo no solo se explica mejor a un cliente humano. Se explica mejor a cualquier sistema que intente resumirlo en una sola respuesta.

 

Preguntas frecuentes

 

¿Cómo detecto si mi despacho tiene este problema?
Pregúntale a una Inteligencia Artificial qué hace tu despacho y compara la respuesta con lo que cada socio diría por separado si se lo preguntaras directamente. Si hay diferencias notables, ahí está la señal.

 

¿Quién debería decidir cuál es la versión oficial cuando hay varios socios?
Lo ideal es una conversación conjunta, no una imposición de uno sobre otros. El objetivo no es que gane la versión de quien más habla, sino encontrar la descripción que todos reconozcan como fiel, aunque implique ceder matices por el bien del conjunto.

 

¿Esto aplica también si trabajo solo pero colaboro con otros profesionales de forma habitual?
Sí, exactamente igual. Si un cliente busca información sobre ti y sobre quienes te recomiendan o con quienes colaboras habitualmente, y las versiones no encajan, el efecto de confusión es el mismo aunque no compartáis despacho formalmente.

 

¿Por dónde sigo si quiero revisar cómo está resolviendo hoy la Inteligencia Artificial la identidad de mi despacho?
Lo más directo es empezar por un diagnóstico de cómo te describe hoy el entorno digital, puedes calcular tu propio nivel de riesgo de que la Inteligencia Artificial sustituya parte de tu trabajo con el índice de sustitución por la Inteligencia Artificial, en https://www.consultoria.uno/sustitucion-por-la-ia. Y si quieres seguir recibiendo este tipo de reflexiones para aplicarlas en tu propia actividad, puedes suscribirte gratis a mi newsletter en el formulario de abajo.

 

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Sobre el autor


Javier G. Amblar es consultor estratégico senior con 27 años de experiencia en consultoría, comunicación y estrategia empresarial. Ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países, fue profesor asociado del IE Business School con Premio a la Excelencia Docente, colaborador experto en RTVE, Telemadrid, Onda Cero, EsRadio y otros medios nacionales, y autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018). Dirige una comunidad online de cerca de 500.000 personas y un canal de YouTube con más de 367.000 suscriptores.

En consultoria.uno comparte su criterio sobre posicionamiento profesional, autoridad digital y cómo los profesionales con experiencia pueden traducir su trayectoria en visibilidad real, mejores clientes e ingresos más estables en el nuevo entorno.

Su trabajo se centra en un problema concreto: profesionales autónomos, consultores, asesores, abogados, psicólogos, médicos y dueños de negocios de servicios que tienen mucho que ofrecer pero no están consiguiendo que el mercado lo reconozca como merece. Profesionales que dependen del boca a boca, de plataformas intermediarias o de su presencia constante, y que necesitan construir activos digitales propios, un posicionamiento claro y una estructura que funcione aunque no estén encima todo el tiempo.

En ese contexto, trabaja la Inteligencia Artificial no como un conjunto de herramientas técnicas, sino como una palanca estratégica para mejorar resultados reales: para que el profesional con experiencia sea más visible ante los clientes que le buscan, aparezca en las respuestas de los sistemas de Inteligencia Artificial cuando alguien pregunta por su área, y construya una presencia digital que refuerce su autoridad en lugar de diluirla.

La Inteligencia Artificial aplicada a negocios y a la actividad profesional independiente no es solo automatización. Es la diferencia entre seguir dependiendo del volumen de publicaciones o del boca a boca, y tener un sistema que trabaja para posicionarte aunque no estés mirando. Ese es el criterio que Javier G. Amblar aplica y enseña desde su propia experiencia.

Entre sus principales proyectos están "Evolution IA" y RADAR .

 

"Evolution IA" es el programa de mentoría personalizada y acompañamiento de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad reconocida, mejores clientes e ingresos más estables. Está diseñado para consultores, asesores, coaches con trayectoria real, abogados, psicólogos, nutricionistas, médicos y dueños de negocios de servicios que ya saben lo que hacen y necesitan que el mercado lo sepa también. Trabaja el posicionamiento profesional, la construcción de activos digitales propios y una estructura de captación que no dependa de estar presente todo el tiempo. Puedes conocerlo en la página de Evolution.

RADAR es su servicio de visibilidad y reputación ante la Inteligencia Artificial. Hoy, cuando alguien busca un abogado, un psicólogo, un nutricionista, un asesor, un proveedor o una empresa de servicios, cada vez con más frecuencia deja de abrir el buscador y se lo pregunta directamente a una Inteligencia Artificial. Y esa respuesta no es una lista de enlaces entre los que elegir: son dos o tres nombres, con una recomendación ya formada. Quien no está en esa respuesta no compite, porque el cliente ni siquiera llega a saber que existe.

Eso convierte la visibilidad ante los sistemas de Inteligencia Artificial en un asunto que afecta ya a todos: al profesional que trabaja por su cuenta, al negocio local, a la consulta, al despacho y también a la empresa consolidada que lleva años apoyándose en su reputación de siempre. Es lo que se conoce como GEO, la optimización para motores generativos, la evolución natural del SEO en un entorno donde el cliente ya no busca, pregunta. Con una diferencia importante: aquí no solo está en juego si apareces, sino qué se dice de ti cuando apareces, algo que hasta hace nada nadie estaba mirando.

RADAR mide de forma metódica y continuada la presencia de un profesional, un negocio o una marca en las respuestas de los principales motores de Inteligencia Artificial, detecta qué información circula sobre ellos, dónde está el hueco y qué hay que corregir, y entrega un plan de trabajo concreto y ordenado por impacto. Todo con una medición longitudinal propia, porque las respuestas de la Inteligencia Artificial cambian de semana en semana y no dejan rastro histórico: quien no midió ayer perdió ese dato para siempre.