Lo que comunica cómo hablas de tu trabajo en una conversación casual
Hay una versión de tu posicionamiento que nadie diseña pero que el mercado lee constantemente: la que sale cuando alguien te pregunta "¿y tú a qué te dedicas?" en una cena, en un evento o en un encuentro casual. Lo que dices en esos diez segundos construye o destruye posicionamiento más rápido que cualquier web o propuesta formal.
El error de reservar el posicionamiento para los canales formales
La mayoría de los profesionales trabajan el posicionamiento en sus canales formales: web, propuesta comercial, perfil de LinkedIn. Luego, en una conversación espontánea, responden de forma reactiva, sin estructura, con el primer texto que les viene a la cabeza.
Lo que dices en conversación es lo que la gente repite cuando te recomienda. Si no está claro en tu boca, lo que repiten tampoco es claro.
Tres patrones habituales que infra-posicionan sin que el profesional lo note
El exceso de contexto que abruma antes de explicar
El profesional que antes de decir a qué se dedica explica de dónde viene, qué hizo antes y cómo llegó hasta aquí. Para cuando llega a lo que hace hoy, el otro ya ha perdido el hilo y se queda con la imagen de un camino complicado, no con una propuesta clara.
La falsa modestia que invita a la comparación de precios
El profesional que minimiza lo que hace antes de que alguien se lo pida: "bueno, hago un poco de todo", "algo de consultoría, vamos". Esas frases no suenan modestas. Suenan a que el profesional no está seguro de lo que ofrece, y eso invita al otro a comparar con quien sí lo parece.
El lenguaje técnico que solo entiende quien ya sabe
El profesional que responde con el idioma de su gremio: "soy consultor de transformación organizacional", "hago estrategia de contenidos B2B". El otro asiente, pero no entiende. Y como no entiende, no puede recomendarte.
Un posicionamiento que solo comprende quien ya te necesita no viaja. Y si no viaja, no llega a quien todavía no sabe que te necesita.
Lo que hace diferente al profesional con posicionamiento sólido
No tiene un guión memorizado. Tiene claridad. Esa es la diferencia.
La claridad produce frases cortas que resuenan: "trabajo con profesionales que tienen mucha experiencia pero que el mercado no está valorando como deberían". "ayudo a quien tiene mucho que ofrecer y no sabe cómo traducirlo en más captación o más margen".
La prueba de que el posicionamiento está claro: el otro puede repetirlo. Si después de la conversación no podría explicarle a alguien más a qué te dedicas, el posicionamiento aún tiene trabajo pendiente.
Cómo afinar la presentación casual sin que suene a guión
El ejercicio útil no es escribir un "elevator pitch". Es identificar tres cosas: a quién ayudas, cuál es el problema concreto que resuelves, y cuál es el resultado que esa persona busca. Cuando las tres están claras, la frase se construye sola en cada contexto.
Mira, el mejor indicador de que la frase funciona no es que suene bien a ti. Es que el otro haga preguntas a partir de ella. Si la respuesta corta genera preguntas, el posicionamiento está funcionando. Si genera asentimiento educado y cambio de tema, no está llegando.
La conversación que no recuerdas y que el otro sí tiene presente
Los profesionales tienden a recordar las presentaciones formales y olvidar las conversaciones casuales. Los potenciales clientes y recomendadores funcionan al revés: la conversación casual queda más porque tiene la credibilidad de lo espontáneo.
El posicionamiento que solo existe en los canales formales depende de que el cliente llegue a esos canales. El posicionamiento que existe también en conversación casual viaja sin que tú estés presente.
Si quieres trabajar en profundidad cómo posicionas tu experiencia para que el mercado la entienda y la valore, en Evolution eso es parte del trabajo desde el primer mes.
Preguntas frecuentes sobre cómo hablar de tu trabajo
¿Es malo tener una respuesta preparada sobre a qué me dedico?
No. La preparación que lleva a claridad es útil; la que produce una frase memorizada que se nota como tal, no.
¿Debo dar la misma respuesta en todos los contextos?
No exactamente. La columna vertebral es la misma, pero el énfasis se adapta a quién tienes enfrente. Lo que no cambia es la claridad del problema que resuelves.
¿Cómo sé si mi presentación informal está funcionando?
La señal más clara es que genera preguntas. Si asiente y cambia de tema, no está llegando.
¿Por qué el lenguaje técnico del sector no funciona en conversación casual?
Porque el otro lo oye sin el contexto que tú tienes. El oyente opta por asentir en lugar de pedir aclaración para no quedar en evidencia.
¿Qué hago si lo que hago es difícil de explicar en pocas palabras?
Empieza por el problema del cliente, no por lo que haces tú. "Trabajo con gente que..." es más claro que "me dedico a..." porque pone al otro en la película antes de describir tu papel.
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