¿Qué pasa cuando un cliente le pide a una Inteligencia Artificial que redacte el contrato que va a firmar contigo?
(Esta imagen ha sido generada con IA)
Que un cliente le pida a una Inteligencia Artificial que le redacte el contrato antes de firmarlo contigo no es una falta de confianza, es una forma barata de tener un primer borrador. El riesgo no está en que use esa herramienta, está en que ese borrador genérico entre en la negociación como si fuera un punto de partida neutral, cuando en realidad puede proteger intereses que no son los tuyos.
Por qué cada vez más clientes llegan con un contrato ya redactado
Redactar un contrato desde cero exige tiempo y, muchas veces, un asesor legal que no todos los clientes tienen a mano de forma inmediata. Una Inteligencia Artificial generativa ofrece un primer texto en segundos, y eso ha bajado la barrera de entrada para que cualquier cliente llegue a una negociación con un documento ya escrito, en vez de con una hoja en blanco.
Esto no es negativo en sí mismo: un cliente organizado desde el principio suele ser más fácil de gestionar que uno que improvisa. El punto de atención está en el contenido de ese documento, no en el hecho de que exista.
Qué es exactamente un contrato generado por Inteligencia Artificial
Un contrato generado por Inteligencia Artificial es un documento construido a partir de plantillas y cláusulas genéricas que el sistema combina según lo que el usuario describe, sin conocer el contexto real de la relación profesional ni la práctica habitual del sector concreto en el que se firma. Suena a contrato y tiene forma de contrato, pero no ha sido pensado para tu actividad ni para el equilibrio de riesgos que necesitas tú.
Los puntos donde ese tipo de contrato suele fallar
Los fallos más habituales se repiten con facilidad: un alcance del trabajo descrito de forma ambigua que después da pie a interpretaciones distintas, ausencia de una cláusula clara sobre propiedad intelectual del resultado entregado, plazos de pago poco realistas para el tipo de servicio, y una cláusula de responsabilidad que carga sobre el profesional riesgos que no le corresponden. Ninguno de estos fallos se nota leyendo por encima, todos aparecen cuando algo en el proyecto no sale como estaba previsto.
Cómo responder sin que parezca que desconfías del cliente
La forma de plantear los cambios importa tanto como los cambios en sí. Presentarlos como una mejora técnica del documento, punto por punto y con una explicación breve de qué riesgo cubre cada ajuste, se recibe de forma muy distinta a rechazar el contrato en bloque o dar a entender que el cliente actuó de mala fe.
Tener tu propio modelo de contrato preparado de antemano, con las cláusulas que sabes que necesitas revisadas una sola vez y no cada vez, evita negociar desde cero en cada nuevo encargo y deja claro, sin necesidad de decirlo, que aparecer en las respuestas de ChatGPT, Gemini o Claude no es lo mismo que redactar bien un contrato. La Inteligencia Artificial no sustituye al criterio profesional, lo amplifica, y en un contrato el criterio es precisamente lo que decide quién asume cada riesgo. Este tipo de estructura contractual y de negociación es parte de lo que se revisa en Evolution, el programa de mentoría de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad, mejores clientes e ingresos más estables (https://www.consultoria.uno/evolution).
Preguntas frecuentes
¿Debo decirle al cliente que su contrato parece generado con Inteligencia Artificial?
No hace falta señalarlo de esa forma. Basta con centrar la conversación en las cláusulas concretas que quieres modificar y por qué, sin entrar en si el origen del texto fue una herramienta o un formulario descargado de internet.
¿Tiene sentido usar yo también una Inteligencia Artificial para revisar el contrato que me presentan?
Sí, como primer filtro para detectar ausencias evidentes, siempre que la revisión final y la decisión sobre qué aceptar y qué negociar la haga tu propio criterio, no la herramienta.
¿Cuándo conviene pedir una revisión legal humana además de la propia?
Cuando el importe del proyecto o el riesgo de la cláusula de responsabilidad sea alto, o cuando el contrato incluya jurisdicción, propiedad intelectual compleja o exclusividad, un asesor legal humano sigue siendo insustituible para esos puntos concretos.
¿Por dónde sigo si quiero entender mejor qué parte de mi trabajo depende de un buen criterio contractual?
Puedes calcular tu propio nivel de riesgo de que la Inteligencia Artificial sustituya parte de tu trabajo con el índice de sustitución por la Inteligencia Artificial, en https://www.consultoria.uno/sustitucion-por-la-ia. Y si quieres seguir recibiendo este tipo de reflexiones para aplicarlas en tu propia actividad, puedes suscribirte gratis a mi newsletter en el formulario de abajo.
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