¿Qué información de tus clientes deberías pensarte dos veces antes de compartir con cualquier Inteligencia Artificial?
(Esta imagen ha sido generada con IA)
Antes de pegar el correo de un cliente, un contrato o un informe interno en cualquier herramienta de Inteligencia Artificial, conviene preguntarse qué pasa con esa información después de enviarla. Muchas herramientas gratuitas pueden usar lo que subes para entrenar sus propios modelos, y una vez enviado, ese contenido ya no está solo bajo tu control. Usar la Inteligencia Artificial con criterio no significa dejar de usarla, significa saber qué se puede compartir y qué no.
Qué tipo de información tiene más riesgo
No todo lo que un profesional autónomo maneja tiene el mismo nivel de sensibilidad. Datos identificables de un cliente (nombre, empresa, cifras económicas no publicadas), cláusulas de contratos con condiciones particulares, diagnósticos, historiales o estrategias comerciales no anunciadas son justo el tipo de contenido que más valor tiene si se filtra, y el que menos control recuperas una vez enviado a una herramienta externa.
Un psicólogo, un abogado o un consultor que trabaja con información de terceros parte de una obligación distinta a la de cualquier usuario particular: lo que comparte no es solo suyo.
Qué es la confidencialidad profesional aplicada a estas herramientas
La confidencialidad profesional es la obligación de no divulgar información de un cliente a terceros sin su consentimiento explícito. Pegar un documento de un cliente en una herramienta de Inteligencia Artificial de terceros cuenta como divulgación si las condiciones de esa herramienta permiten usar los datos introducidos para entrenar sus modelos o para cualquier fin distinto de responder tu consulta puntual.
La mayoría de los contratos de servicios profesionales, y buena parte de los códigos deontológicos, dan por hecho que la información del cliente se queda entre las partes. Ese supuesto no cambia porque la herramienta intermedia sea muy útil.
Por qué esto no es un problema técnico, es un problema de criterio
La inteligencia artificial aplicada a negocios de servicios ahorra tiempo real: resumir, redactar un primer borrador, estructurar un informe. La inteligencia artificial no sustituye al criterio profesional, lo amplifica, y el criterio incluye decidir qué información entra en esa herramienta y cuál se queda fuera. No es un problema de qué modelo usar, es un problema de qué se introduce en cualquier modelo.
Cómo seguir usando la Inteligencia Artificial sin renunciar a la confidencialidad
Antes de pegar cualquier documento, conviene revisar tres cosas: si la herramienta permite desactivar el uso de tus datos para entrenamiento, si existe una versión de pago o empresarial con esa protección contractual, y si el mismo resultado se puede conseguir anonimizando antes de enviar (sustituyendo nombres reales, cifras exactas o datos identificables por versiones genéricas).
Un consultor puede describir "una empresa del sector industrial con quince empleados y una facturación de referencia" en vez de pegar el nombre real y las cifras exactas del cliente, y obtener exactamente la misma ayuda de la herramienta sin exponer nada que le pertenezca a otro. Adaptarse a la Inteligencia Artificial con experiencia es también saber dónde está el límite, no solo saber usarla rápido. Trabajar este criterio con calma, en vez de improvisarlo cada vez, es parte de lo que se revisa en Evolution, el programa de mentoría de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad, mejores clientes e ingresos más estables (https://www.consultoria.uno/evolution).
Preguntas frecuentes
¿Basta con borrar el chat después de usarlo?
No necesariamente. Borrar la conversación de tu vista no siempre borra el dato del lado del proveedor, y algunas herramientas usan lo introducido para entrenar antes de que lo elimines. La política real está en las condiciones del servicio, no en el botón de borrar.
¿Las versiones de pago son automáticamente más seguras?
Muchas versiones empresariales o de pago sí incluyen cláusulas contractuales que excluyen tus datos del entrenamiento, pero hay que comprobarlo en cada caso, no darlo por hecho solo porque se paga por el servicio.
¿Cómo explico esto a un cliente que pregunta si uso Inteligencia Artificial en su caso?
Con la misma transparencia con la que explicarías si subcontratas una parte del trabajo: qué herramienta usas, para qué tarea concreta, y qué información entra o no entra en ella. La transparencia refuerza la confianza, ocultarlo la debilita si se descubre después.
¿Por dónde sigo si quiero revisar mi propio criterio con más cuidado antes de compartir según qué información?
Un buen punto de partida es entender también qué parte de tu trabajo depende de decisiones que una Inteligencia Artificial podría tomar por ti, y cuál no: puedes calcularlo con el índice de sustitución por la Inteligencia Artificial, en https://www.consultoria.uno/sustitucion-por-la-ia. Y si quieres seguir recibiendo este tipo de reflexiones para aplicarlas en tu propia actividad, puedes suscribirte gratis a mi newsletter en el formulario de abajo.
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