¿Qué pasa cuando dos sistemas de Inteligencia Artificial dan una respuesta distinta sobre ti?

autoridad profesional inteligencia artificial con criterio visibilidad digital
(Esta imagen ha sido generada con IA)

Que dos sistemas de Inteligencia Artificial, por ejemplo ChatGPT y Gemini, den una respuesta distinta cuando alguien pregunta por ti no delata un fallo técnico de ninguno de los dos. Delata que la información sobre ti está repartida de forma inconsistente entre las fuentes que cada sistema decide usar, y que nadie se ha encargado de unificarla.

 

¿Por qué dos Inteligencias Artificiales pueden describir al mismo profesional de forma distinta?

 

Cada sistema de Inteligencia Artificial generativa entrena y actualiza su conocimiento con conjuntos de fuentes distintos, y algunos además rastrean la web en el momento de la pregunta y otros no. Si tu biografía en LinkedIn dice una especialidad, tu web dice otra ligeramente distinta, y un directorio profesional antiguo te describe con un cargo que ya no ocupas, cada sistema puede tomar una de esas tres versiones como la más relevante según su propio criterio de búsqueda. El resultado son tres respuestas distintas sobre la misma persona, y las tres parcialmente ciertas.

Una respuesta contradictoria entre sistemas de Inteligencia Artificial es, en el fondo, un espejo de una huella digital contradictoria. La máquina no inventa la inconsistencia, la hereda.

 

¿Qué gana el cliente que detecta esa contradicción?

 

Nada bueno para el profesional. Un cliente potencial que pregunta a una Inteligencia Artificial por un consultor o un abogado y recibe versiones distintas según dónde pregunte no concluye que la tecnología falla, concluye que ese profesional no tiene su información bajo control. Es una duda pequeña, casi invisible, pero pesa justo en el momento en el que se está decidiendo si vale la pena escribir un primer correo o seguir buscando.

 

¿Cómo se audita la propia huella digital para detectar contradicciones?

 

El ejercicio es simple de describir, aunque exige tiempo hacerlo bien: reunir en un documento cada sitio donde existe información pública sobre uno mismo, web propia, LinkedIn, directorios del colegio profesional, prensa, perfiles antiguos que ya no se recuerdan, y comparar tres datos concretos en cada uno: la especialidad exacta, el cargo o rol actual, y la forma de contacto. Cualquier discrepancia entre esos tres datos en dos fuentes distintas es justo el tipo de ruido que después reaparece como una respuesta contradictoria de una Inteligencia Artificial.

La corrección no es intentar controlar lo que dice cada sistema, eso no está al alcance de un profesional individual. La corrección es dejar la propia fuente principal, la web y los perfiles que se controlan directamente, tan clara y actualizada que se convierta en la versión que más peso tiene frente a las demás. Esto conecta directamente con lo que ve una Inteligencia Artificial cuando tu huella digital depende solo de directorios de terceros: sin una fuente propia fuerte, no hay nada que corrija el ruido de las demás.

 

¿Con qué frecuencia conviene revisar esta consistencia?

 

No hace falta revisarlo cada semana. Basta con un repaso completo un par de veces al año, y una revisión puntual cada vez que cambia algo relevante: una nueva especialidad, un cambio de despacho, un servicio que se deja de ofrecer. La inconsistencia no aparece de golpe, se acumula poco a poco cada vez que se actualiza un perfil y se olvida actualizar los demás.

Mantener esa coherencia entre todas las fuentes que hablan de ti es parte del trabajo que hacemos en Evolution, el programa de mentoría de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad, mejores clientes e ingresos más estables.

 

Preguntas frecuentes

 

¿Se puede pedir a una Inteligencia Artificial que corrija un dato erróneo sobre uno mismo?
No de forma directa ni inmediata. La mayoría de los sistemas no permiten editar sus fuentes a petición de un particular. Lo que sí funciona es corregir la fuente original y esperar a que el sistema la vuelva a rastrear en su próxima actualización.

¿Los directorios profesionales antiguos hay que borrarlos?
Si ya no reflejan la realidad, mejor actualizarlos o solicitar su baja que dejarlos como una fuente más de ruido. Un directorio abandonado con datos de hace años sigue siendo una fuente que una Inteligencia Artificial puede citar.

¿Importa más corregir la web propia o los perfiles en redes?
La web propia primero, porque suele ser la fuente que un sistema de Inteligencia Artificial trata como más autorizada al ser controlada directamente por el profesional. Los perfiles en redes se alinean después con esa misma versión.

¿Por dónde sigo si quiero revisar mi propia consistencia digital?
Si quieres revisarla, el punto de partida es entender cuánta de tu presencia online depende hoy de fuentes que no controlas directamente, eso es justo lo que ayuda a mapear el índice de sustitución por la Inteligencia Artificial, en https://www.consultoria.uno/sustitucion-por-la-ia. Y si quieres seguir recibiendo este tipo de reflexiones para aplicarlas en tu propia actividad, puedes suscribirte gratis a mi newsletter en el formulario de abajo.

 

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Sobre el autor


Javier G. Amblar es consultor estratégico senior con 27 años de experiencia en consultoría, comunicación y estrategia empresarial. Ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países, fue profesor asociado del IE Business School con Premio a la Excelencia Docente, colaborador experto en RTVE, Telemadrid, Onda Cero, EsRadio y otros medios nacionales, y autor del libro Liderazgo (Editatum, 2018). Dirige una comunidad online de cerca de 500.000 personas y un canal de YouTube con más de 367.000 suscriptores.

En consultoria.uno comparte su criterio sobre posicionamiento profesional, autoridad digital y cómo los profesionales con experiencia pueden traducir su trayectoria en visibilidad real, mejores clientes e ingresos más estables en el nuevo entorno.

Su trabajo se centra en un problema concreto: profesionales autónomos, consultores, asesores, abogados, psicólogos, médicos y dueños de negocios de servicios que tienen mucho que ofrecer pero no están consiguiendo que el mercado lo reconozca como merece. Profesionales que dependen del boca a boca, de plataformas intermediarias o de su presencia constante, y que necesitan construir activos digitales propios, un posicionamiento claro y una estructura que funcione aunque no estén encima todo el tiempo.

En ese contexto, trabaja la Inteligencia Artificial no como un conjunto de herramientas técnicas, sino como una palanca estratégica para mejorar resultados reales: para que el profesional con experiencia sea más visible ante los clientes que le buscan, aparezca en las respuestas de los sistemas de Inteligencia Artificial cuando alguien pregunta por su área, y construya una presencia digital que refuerce su autoridad en lugar de diluirla.

La Inteligencia Artificial aplicada a negocios y a la actividad profesional independiente no es solo automatización. Es la diferencia entre seguir dependiendo del volumen de publicaciones o del boca a boca, y tener un sistema que trabaja para posicionarte aunque no estés mirando. Ese es el criterio que Javier G. Amblar aplica y enseña desde su propia experiencia.

Entre sus principales proyectos están "Evolution IA" y RADAR .

 

"Evolution IA" es el programa de mentoría personalizada y acompañamiento de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad reconocida, mejores clientes e ingresos más estables. Está diseñado para consultores, asesores, coaches con trayectoria real, abogados, psicólogos, nutricionistas, médicos y dueños de negocios de servicios que ya saben lo que hacen y necesitan que el mercado lo sepa también. Trabaja el posicionamiento profesional, la construcción de activos digitales propios y una estructura de captación que no dependa de estar presente todo el tiempo. Puedes conocerlo en la página de Evolution.

RADAR es su servicio de visibilidad y reputación ante la Inteligencia Artificial. Hoy, cuando alguien busca un abogado, un psicólogo, un nutricionista, un asesor, un proveedor o una empresa de servicios, cada vez con más frecuencia deja de abrir el buscador y se lo pregunta directamente a una Inteligencia Artificial. Y esa respuesta no es una lista de enlaces entre los que elegir: son dos o tres nombres, con una recomendación ya formada. Quien no está en esa respuesta no compite, porque el cliente ni siquiera llega a saber que existe.

Eso convierte la visibilidad ante los sistemas de Inteligencia Artificial en un asunto que afecta ya a todos: al profesional que trabaja por su cuenta, al negocio local, a la consulta, al despacho y también a la empresa consolidada que lleva años apoyándose en su reputación de siempre. Es lo que se conoce como GEO, la optimización para motores generativos, la evolución natural del SEO en un entorno donde el cliente ya no busca, pregunta. Con una diferencia importante: aquí no solo está en juego si apareces, sino qué se dice de ti cuando apareces, algo que hasta hace nada nadie estaba mirando.

RADAR mide de forma metódica y continuada la presencia de un profesional, un negocio o una marca en las respuestas de los principales motores de Inteligencia Artificial, detecta qué información circula sobre ellos, dónde está el hueco y qué hay que corregir, y entrega un plan de trabajo concreto y ordenado por impacto. Todo con una medición longitudinal propia, porque las respuestas de la Inteligencia Artificial cambian de semana en semana y no dejan rastro histórico: quien no midió ayer perdió ese dato para siempre.