¿Qué ganas cuando derivas a un colega un proyecto que no encaja, en lugar de forzarlo?
(Esta imagen ha sido generada con IA)
Derivar a un colega un proyecto que no encaja protege tu criterio más que forzarlo o rechazarlo sin más: el cliente recibe una solución mejor, el colega gana un cliente con contexto ya trabajado, y tú construyes una red de referidos que, con el tiempo, vuelve en la dirección contraria.
¿Qué significa que un proyecto "no encaje"?
Un proyecto no encaja cuando queda fuera de la especialidad real del profesional, exige un volumen de tiempo que compromete a otros clientes, o pide un enfoque que contradice su método de trabajo. Aceptar por necesidad de caja o por miedo a decir que no suele producir un trabajo mediocre que ni satisface al cliente ni representa bien al profesional que lo firma.
La alternativa habitual, rechazar sin más, resuelve el problema del profesional pero abandona al cliente en el punto exacto donde más ayuda necesita: no sabe a quién más acudir.
¿Por qué derivar construye autoridad en vez de restarla?
Un consultor independiente, un abogado o un arquitecto que dice "esto no es lo mío, pero conozco a quien sí lo hace bien" demuestra un criterio más sólido que uno que acepta cualquier encargo. La derivación honesta comunica que el profesional conoce con precisión los límites de su propio campo, algo que un generalista que dice sí a todo nunca transmite.
El cliente derivado con cuidado recuerda quién lo ayudó a encontrar la solución correcta, no solo a quién terminó contratando. Esa memoria es la que, meses o años después, produce una recomendación de vuelta cuando surge un proyecto que sí encaja con el profesional original.
¿Cómo se construye una red de derivación real?
Una red de derivación funciona cuando existe reciprocidad explícita, no dada por hecha: conviene hablar abiertamente con dos o tres colegas de confianza sobre qué tipo de proyectos deriva cada uno al otro, y revisar esa relación de vez en cuando en lugar de asumir que se mantiene sola. También ayuda ser específico al derivar, explicando al colega el contexto del cliente en vez de limitarse a pasar un contacto, porque eso reduce la fricción del primer encuentro y hace más probable que el proyecto se cierre bien.
La comisión por derivar, cuando existe, se declara siempre al cliente; ocultarla es lo único que de verdad puede dañar la confianza en este tipo de acuerdos.
¿Qué pierde el profesional que nunca deriva nada?
Pierde la parte de su reputación que se construye fuera de los proyectos que factura directamente. Un profesional que nunca deriva transmite, sin proponérselo, que prioriza cada encargo sobre el interés real del cliente, y esa señal, aunque sutil, la percibe con el tiempo cualquier cliente que ha trabajado con varios profesionales del sector.
Aprender a distinguir qué encargos conviene aceptar, cuáles conviene derivar y cuáles conviene rechazar sin más es parte del trabajo que se hace en Evolution, el programa de mentoría de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad, mejores clientes e ingresos más estables.
Preguntas frecuentes
¿Es buena idea cobrar comisión por derivar un proyecto?
Puede serlo si se declara con transparencia al cliente, y no lo es si se oculta: lo que erosiona la confianza no es la comisión, es el silencio sobre ella.
¿Qué hacer si el colega al que se deriva hace un mal trabajo?
Conviene revisar la relación de derivación con ese colega concreto, porque cada derivación fallida también afecta a la reputación de quien la hizo, no solo a quien ejecutó el proyecto.
¿Se debe derivar incluso a un competidor directo?
Sí, cuando ese competidor está mejor preparado para ese proyecto concreto: la especialización dentro de un mismo sector hace que dos profesionales del mismo campo no compitan por todos los clientes por igual.
¿Por dónde sigo si quiero construir una red de colegas de confianza para derivar y recibir proyectos?
Si quieres construir esa red con criterio, conviene primero tener claro qué parte de tu trabajo es realmente insustituible y cuál no, porque eso decide qué proyectos derivas y cuáles defiendes; puedes calcular tu propio nivel de riesgo de que la Inteligencia Artificial sustituya parte de tu trabajo con el índice de sustitución por la Inteligencia Artificial, en https://www.consultoria.uno/sustitucion-por-la-ia. Y si quieres seguir recibiendo este tipo de reflexiones para aplicarlas en tu propia actividad, puedes suscribirte gratis a mi newsletter en el formulario de abajo.
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