Licenciar tu método a otros profesionales: qué tiene que estar escrito antes
(Imagen generada con Inteligencia Artificial)
Puedes licenciar tu método a otros profesionales, y cobrar porque lo apliquen, solo si antes está escrito tan bien que alguien que no eres tú lo aplica igual de bien. Eso exige cinco piezas por escrito: los pasos, los criterios de decisión, los materiales, la frontera entre aplicarlo bien y aplicarlo mal, y la forma de revisar la calidad. Sin ellas lo que vendes es tu nombre, no tu método.
Un fisioterapeuta con un protocolo propio para la rodilla recibe el mensaje de un colega de otra ciudad: "Me gustaría trabajar como tú. ¿Lo enseñas?". Es el momento en que muchos organizan un curso de fin de semana. El colega vuelve a su consulta con apuntes. El método se queda en la tuya.
¿Qué significa licenciar un método?
Licenciar un método es dar permiso, a cambio de una cuota, para que otros profesionales lo apliquen y lo presenten con su nombre, bajo condiciones que fijas tú. La certificación es la parte que acredita que quien lo aplica lo hace como debe. Juntas, hacen que tu método trabaje en consultas que no son la tuya.
No es lo mismo que formar a alguien de tu equipo. Un colaborador trabaja dentro de tu negocio y bajo tu mirada diaria; ese caso tiene otras reglas, que ya conté al hablar de si formar a un colaborador junior con tu método te libera o no. El licenciatario trabaja en su consulta, con sus clientes, y tu única presencia allí es lo que dejaste escrito. Por eso el documento lo es casi todo.
Las cinco piezas que tienen que estar escritas
La consultoría me ha dejado una convicción: casi todo profesional con método cree tenerlo más escrito de lo que está. Tiene notas, presentaciones y una secuencia que repite de memoria. Eso funciona en su cabeza. No viaja.
1. Los pasos, en orden y con su porqué. No basta con "valoración inicial". Hay que decir qué se valora, con qué prueba y qué se hace con el resultado. Un psicólogo que trabaja con un protocolo por sesiones tiene que poder explicar qué ocurre en cada una y qué debe haber pasado antes de la siguiente.
2. Los criterios de decisión. Es la pieza que casi nadie escribe y la que más vale. Cuándo se salta un paso, cuándo se alarga, cuándo se deriva a otro profesional. Si la respuesta es "depende de lo que veas", todavía no está escrito: hay que nombrar qué se ve y qué se hace en cada caso.
3. Los materiales. Cuestionarios, guiones de primera sesión, plantillas de informe, pautas para el cliente. Todo listo para usar sin rehacerlo.
4. Qué es y qué no es aplicarlo bien. Una lista breve de lo innegociable y otra de las variaciones permitidas. Lo que se salta la primera lista no es tu método, aunque lleve tu nombre.
5. Cómo se revisa la calidad. Revisión de casos, una auditoría periódica, una renovación de la certificación con prueba práctica. Algo que puedas sostener sin estar mirando cada consulta.
La prueba del colega
Antes de licenciar nada, da el documento a un colega de confianza y pídele que lo aplique con dos o tres clientes sin llamarte. Después apunta cada vez que te llamó igualmente.
Cada llamada es un hueco. Cuando el colega aplica el método de principio a fin con lo escrito, y sus resultados se parecen a los tuyos, el método es licenciable. Antes, no.
La Inteligencia Artificial ayuda en esta fase de una forma muy concreta. Si transcribes cómo explicas el método en una sesión real y se lo das a un asistente junto al documento, te señala lo que dices en voz alta y no aparece por escrito. No decide nada por ti. Te enseña tus propios huecos. Es el mismo ejercicio de poner por escrito lo que haces sin pensar, solo que ahora con un lector que no te conoce.
No todo método se puede licenciar
Hay métodos que dependen de algo que no se escribe: una sensibilidad clínica muy particular, una relación de años con un tipo de cliente, una forma de leer a la persona que ni tú sabrías explicar. Si al escribirlo descubres que lo que funciona eres tú, tu producto es tu acompañamiento. Y está bien que lo sea.
Otros son demasiado simples. Si un buen profesional los deduce leyendo un artículo, nadie pagará una licencia.
En las profesiones sanitarias hay un límite obvio que no sobra recordar: se licencia una forma de trabajar, nunca la habilitación para ejercer. Quien aplica tu método necesita su propia titulación y responde de su práctica.
Queda una condición que es tuya. Licenciar es aceptar que otros aplicarán tu método con su estilo, dentro de los márgenes que marcaste. Si cualquier variación te incomoda, todavía no es el momento.
Qué gana tu negocio cuando el método está escrito
Gana ingresos estables que no dependen de tus horas: cuotas de licencia, certificaciones, renovaciones. Gana autoridad profesional, porque tu nombre aparece en consultas que nunca pisarás, contado por colegas que lo aplican. Y gana algo menos visible: un documento que también te sirve a ti, porque dejas de reinventar el método en cada caso.
Es un activo propio en el sentido más estricto, de los que siguen valiendo con los años y no exigen tu presencia constante, aunque la última palabra sobre el método siga siendo tuya. En "Evolution IA", la mentoría estratégica de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir lo que saben en más y mejores clientes, escribir el método suele ser el punto en que alguien descubre que tiene más método del que creía. O menos. Las dos respuestas sirven para decidir.
Mi opinión, después de verlo muchas veces desde consultoria.uno: el documento merece la pena aunque nunca licencies nada. Ordena tu consulta. La licencia es lo que viene después, si el método lo aguanta.
Preguntas frecuentes
¿Licenciar y certificar son lo mismo?
No. Licenciar es dar permiso para aplicar el método con su nombre; certificar es acreditar que quien lo aplica lo hace bien. Se puede licenciar sin certificar, pero entonces te quedas sin la forma de cuidar la calidad.
¿Cuánto tiene que ocupar el documento del método?
Lo que haga falta para que un colega lo aplique sin llamarte. Algunos caben en un cuaderno breve y otros necesitan un manual con anexos de materiales. La extensión la marca la prueba del colega, no un número de páginas.
¿Qué pasa con mi consulta cuando otros aplican mi método?
Lo habitual es que gane visibilidad: cada profesional que lo aplica habla de él, y los casos más complejos tienden a buscar a quien lo creó. Conviene fijar en la licencia el ámbito de cada licenciatario para que todos sepan dónde trabaja cada uno.
¿Qué escribo primero si quiero preparar mi método para licenciarlo?
Primero los criterios de decisión, porque es la pieza que más cuesta y la que dice si el método viaja sin ti. Si quieres seguir recibiendo reflexiones como esta para aplicarlas en tu propia actividad, suscríbete gratis al newsletter en el formulario de abajo.
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