Salir en los medios como experto, paso a paso

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(Imagen generada con Inteligencia Artificial)

Para salir en los medios como experto no hace falta pagar publicidad ni enviar notas de prensa a cien redacciones. Hace falta convertirse en una fuente útil para los periodistas: elegir dos o tres temas en los que tienes criterio propio, preparar una ficha breve que diga quién eres y qué puedes explicar, empezar por medios locales y sectoriales y contestar rápido cuando te llaman. Lo que sale de ahí, bien aprovechado, te sigue presentando ante clientes durante años.

He pasado bastantes veces por estudios de radio y platós de televisión. Lo que más me llamó la atención al principio fue lo poco que se parece a lo que uno imagina desde fuera. El periodista no anda buscando al más sabio de tu sector. Busca a alguien que le conteste hoy, que lo explique claro en veinte segundos y que no le complique la tarde.

 

Qué es ser una fuente para un periodista

 

Una fuente es una persona a la que un periodista recurre para entender o explicar un asunto que no domina: alguien que sabe, que está disponible y que habla de forma que se pueda publicar.

Las redacciones trabajan con prisa. Un redactor puede tener que escribir por la mañana sobre el insomnio, al mediodía sobre una sentencia de alquileres y por la tarde sobre la cesta de la compra. No es experto en nada de eso. Necesita a alguien que sí lo sea, y lo necesita para dentro de dos horas.

Quien resuelve ese problema una vez suele recibir la segunda llamada. Y la tercera. Es una de las formas más directas de conseguir que otros hablen de ti y de tu trabajo.

 

Cinco pasos para empezar a salir en prensa, radio y televisión

 

1. Elige dos o tres temas, no tu profesión entera. "Soy abogada" no le dice nada a un periodista. "Explico qué pasa con la herencia cuando hay un hijo que vive en la casa" sí. Cuanto más concreto, más fácil es que se acuerden de ti cuando surja justo eso.

2. Prepara una ficha de fuente. Media página, no más. Tu nombre y lo que haces en una línea. Los temas de los que puedes hablar. Dos o tres frases que dirías si te preguntaran mañana, escritas como las dirías en voz alta. Un teléfono que contestas de verdad y la franja en la que estás disponible. Esa ficha es lo que mandas, lo que dejas enlazado en tu web y lo que tienes delante cuando suena el teléfono.

3. Empieza cerca. El periódico de tu provincia, la radio local, la revista de tu colegio profesional, el boletín de la asociación de tu sector, la web de noticias de tu comarca. Ahí hay periodistas con poco tiempo y muchas páginas que llenar. Una primera aparición en un medio pequeño te enseña cómo funciona el juego y te da algo que enseñar al siguiente.

4. Escribe a una persona, no a una redacción. Busca quién firma las piezas de tu tema en ese medio y escríbele a él o a ella. Tres líneas: quién eres, de qué puedes hablar con criterio, y una idea concreta que le podría servir ahora. Adjunta la ficha. Nada de comunicados genéricos con mayúsculas en el asunto.

5. Cuando te llamen, contesta ese mismo día. Esto pesa más que el currículum. Un periodista que te llama a las once y te encuentra a las cinco ya ha cerrado la pieza con otra persona. Si no puedes atenderle, dilo enseguida y recomienda a un colega. Se acordará también de eso.

 

Un ejemplo: el médico del sueño y el cambio de hora

 

Ramón es médico y lleva veinte años en una consulta privada dedicada a los trastornos del sueño. Sabe mucho y lo explica bien a sus pacientes, pero fuera de su consulta casi nadie le conoce.

Decide probar. Elige tres temas: el cambio de hora, el sueño de los adolescentes y lo que pasa cuando alguien toma pastillas para dormir durante años. Escribe su ficha con una frase para cada uno. La del cambio de hora dice algo así: "El cuerpo tarda unos días en ajustarse; lo que más ayuda es adelantar la luz de la mañana, no acostarse antes".

Dos semanas antes de un cambio de hora, escribe a la periodista que cubre salud en el diario de su ciudad. Tres líneas y la ficha. Ella no contesta. Ramón no insiste.

Un lunes de marzo, a las diez y media, le llama la radio autonómica: la periodista había pasado su ficha a un compañero. Ramón tiene pacientes toda la mañana. Pide cinco minutos entre consulta y consulta, sale al pasillo, repasa su frase y atiende la llamada. La entrevista dura cuatro minutos.

Ese día toma una decisión que importa más que la entrevista. Guarda el audio, escribe un texto breve en su web con lo que dijo, añade "lo expliqué en la radio" con el enlace y apunta el nombre del periodista. En octubre, cuando vuelve el cambio de hora, le llaman de dos sitios. Uno de ellos le ha encontrado buscando en Google.

No se ha hecho famoso. Se ha convertido en el médico al que llaman cuando el tema es el sueño.

 

Cómo hablar para que te citen

 

Los periodistas citan frases, no razonamientos. Si tu respuesta necesita tres minutos de contexto antes de llegar a lo importante, se quedarán con otra persona o con una frase tuya cortada por donde no querías.

Empieza por la conclusión. Después, si hay tiempo, la explicas. "Sí, se puede reclamar, y el plazo es de cuatro años" es una frase publicable. "Depende de muchos factores, habría que ver el caso concreto" es la frase que nadie publica, aunque sea la más honesta.

Habla como hablarías con un cliente inteligente que no es de tu profesión. Sin siglas y sin el vocabulario de los congresos. Un ejemplo cotidiano vale más que cualquier dato que el oyente no pueda comprobar.

 

Qué hacer con cada aparición

 

Una entrevista en la radio dura cuatro minutos. Lo que haces después con ella puede durar años.

Ten en tu web una página sencilla con tus apariciones en medios: fecha, medio, tema y enlace. Escribe un texto propio que amplíe lo que dijiste, porque el clip del medio puede desaparecer y tu texto no. Cuéntalo a tu lista de contactos con naturalidad, como quien comparte algo útil, no como quien presume. Si te cuesta hacerlo sin sentir que te das bombo, en cómo hablar de lo que has conseguido sin sonar arrogante ni invisible hay un modo de hacerlo.

Ese archivo tiene otro efecto. Cuando alguien busca tu tema, en Google o preguntando a una Inteligencia Artificial, encuentra a un profesional al que distintos medios han consultado sobre lo mismo. Eso pesa. Y la siguiente redacción que busque una fuente también te encontrará ahí.

La mención en los medios es una forma de visibilidad prestada, parecida a ser invitado en el podcast de otro. Si te interesa compararla con tener tu propio canal, lo desarrollo en qué autoridad da más, ser invitado en el podcast de otro o publicar en el tuyo.

 

A quién no le compensa

 

Esto no le sirve igual a todo el mundo. Si tus clientes son cuatro empresas que te conocen desde hace quince años y no buscas más, salir en la radio no te cambia nada. Si tu trabajo depende de la confidencialidad absoluta, tampoco es tu camino, o lo es con mucho cuidado.

Tampoco es rápido. Puedes escribir a diez periodistas y que contesten dos, o ninguno. La primera llamada suele llegar cuando ya te habías olvidado de que escribiste. Quien lo hace una vez y espera resultados en un mes, lo deja.

Y no confundas salir en los medios con pagar por salir. Los reportajes patrocinados y los "te entrevistamos por tanto" son publicidad, y el lector lo nota. Lo que da autoridad es que un periodista te elija porque sabes.

Ordenar estos temas, preparar lo que vas a decir y que cada aparición acabe trabajando para tu consulta o tu despacho es parte de lo que se hace en "Evolution IA", la mentoría estratégica de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir lo que saben en más y mejores clientes.

 

Preguntas frecuentes

 

¿Hay que contratar a una agencia de comunicación para salir en los medios?
No para empezar. Una agencia puede ayudar cuando ya tienes temas claros y algo de recorrido, pero los primeros contactos los puedes hacer tú con una ficha de fuente y tres líneas bien escritas a la persona adecuada.

¿Cuánto tarda en llegar la primera entrevista?
Depende del tema y de la actualidad, y no hay plazo fijo. Los temas que vuelven cada año, como un cambio de hora, la declaración de la renta o la vuelta al cole, suelen abrir la puerta antes, porque los periodistas buscan fuentes con antelación.

¿Y si me ponen nervioso la cámara o el micrófono?
Es lo normal las primeras veces. Ayuda mucho llevar escrita la frase principal de cada tema y empezar por la radio o la prensa escrita, donde la presión es menor.

¿Qué hago con esto si quiero empezar esta misma semana?
Lo primero es escribir tu ficha de fuente con tus dos o tres temas y una frase para cada uno; con eso ya puedes escribir al primer periodista. Si quieres seguir recibiendo reflexiones como esta para aplicarlas en tu propia actividad, suscríbete gratis al newsletter en el formulario de aquí abajo.

 

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Sobre el autor


Javier G. Amblar es consultor estratégico senior con 27 años de experiencia en consultoría, comunicación y estrategia empresarial. Ha formado a más de 33.000 profesionales en 55 países, fue profesor asociado del IE Business School con Premio a la Excelencia Docente, colaborador experto en RTVE, Telemadrid, Onda Cero, EsRadio y otros medios nacionales, y autor de tres libros: "Liderazgo" (2018), "¿No consigues clientes en el mundo online?" (2022) y "Comunicracia" (2016). Dirige una comunidad online de cerca de 500.000 personas y un canal de YouTube con más de 368.000 suscriptores. Su trayectoria completa está en su página oficial.

En consultoria.uno comparte su criterio sobre posicionamiento profesional, autoridad digital y cómo los profesionales con experiencia pueden traducir su trayectoria en visibilidad real, mejores clientes e ingresos más estables en el nuevo entorno.

Su trabajo se centra en un problema concreto: profesionales autónomos, consultores, asesores, abogados, psicólogos, médicos y dueños de negocios de servicios que tienen mucho que ofrecer pero no están consiguiendo que el mercado lo reconozca como merece. Profesionales que dependen del boca a boca, de plataformas intermediarias o de su presencia constante, y que necesitan construir activos digitales propios, un posicionamiento claro y una estructura que funcione aunque no estén encima todo el tiempo.

En ese contexto, trabaja la Inteligencia Artificial no como un conjunto de herramientas técnicas, sino como una palanca estratégica para mejorar resultados reales: para que el profesional con experiencia sea más visible ante los clientes que le buscan, aparezca en las respuestas de los sistemas de Inteligencia Artificial cuando alguien pregunta por su área, y construya una presencia digital que refuerce su autoridad en lugar de diluirla.

La Inteligencia Artificial aplicada a negocios y a la actividad profesional independiente no es solo automatización. Es la diferencia entre seguir dependiendo del volumen de publicaciones o del boca a boca, y tener un sistema que trabaja para posicionarte aunque no estés mirando. Ese es el criterio que Javier G. Amblar aplica y enseña desde su propia experiencia.

"Evolution IA"


"Evolution IA"
es el programa de mentoría personalizada y acompañamiento de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir su trayectoria en autoridad reconocida, mejores clientes e ingresos más estables. Está diseñado para consultores, asesores, coaches con trayectoria real, abogados, psicólogos, nutricionistas, médicos y dueños de negocios de servicios que ya saben lo que hacen y necesitan que el mercado lo sepa también. Trabaja el posicionamiento profesional, la construcción de activos digitales propios y una estructura de captación que no dependa de estar presente todo el tiempo. Puedes conocerlo en la página de Evolution.

IA Actual, su periódico sobre Inteligencia Artificial


Javier G. Amblar dirige además IA Actual, un medio digital en español dedicado a la Inteligencia Artificial y a su impacto real en los negocios y en el trabajo profesional. Publica a diario análisis, novedades y casos concretos de aplicación, con un enfoque orientado a quien tiene una actividad en marcha y quiere entender qué le afecta de verdad y qué es ruido.

Allí se cubren desde las noticias sobre Inteligencia Artificial hasta las herramientas de Inteligencia Artificial que van apareciendo, siempre con el mismo criterio: para qué sirven en una actividad profesional concreta, y para qué no.