Cómo saber qué buscan tus clientes en Google
(Imagen generada con Inteligencia Artificial)
Para saber qué buscan tus clientes en Google no hace falta una herramienta de pago. Se parte de las preguntas que ya te hacen, se comprueba cada una en el propio buscador (autocompletado, "Más preguntas", búsquedas relacionadas), se contrasta en Google Trends y, si ya tienes web, en Search Console. Después se elige una sola búsqueda por página y se decide por la intención de quien escribe, no por cuánta gente lo hace.
Lo he visto muchas veces en consultoría. Un profesional excelente titula su página con el nombre de su técnica, y su cliente, esa misma noche, escribe en el móvil cómo se siente. Los dos hablan del mismo asunto. Nunca se cruzan.
Qué es una búsqueda y por qué importa la frase exacta
Una búsqueda es la frase literal que una persona escribe o dicta en Google cuando quiere resolver algo. La intención de búsqueda es lo que esa persona quiere conseguir con ella: entender qué le pasa, comparar opciones o encontrar a alguien que se lo resuelva.
La diferencia parece pequeña y no lo es. "Cómo bajar la tensión sin pastillas" y "nutricionista para hipertensión en Valladolid" pueden acabar en la misma consulta, pero la primera persona está todavía entendiendo su problema y la segunda ya está eligiendo profesional. Una página que intenta responder a las dos no responde bien a ninguna.
¿De dónde salen las primeras búsquedas que vas a comprobar?
De tu agenda, no de una herramienta. Las preguntas que te hacen en la primera visita, en los correos y por teléfono son tu lista de partida. Anótalas tal y como llegan, con las palabras del cliente y sin corregirlas. Por qué conviene luego escribir para esa fase en la que todavía no busca un profesional lo explico en por qué tu próximo cliente busca primero entender su problema. Aquí interesa el paso anterior: comprobar cuáles de esas preguntas existen de verdad como búsqueda.
Cinco comprobaciones que puedes hacer en el propio Google
Todas son gratuitas y caben en una mañana. Hazlas en una ventana privada del navegador, para que tu historial no influya en lo que ves.
- El autocompletado. Escribe el principio de la pregunta y para antes de terminarla. Lo que Google sugiere sale de lo que otras personas escriben con frecuencia. Si tu frase aparece, o una muy parecida, hay gente detrás. Prueba también a empezar por "por qué", "cómo", "qué hacer si" y "es normal que".
- "Más preguntas". En muchos resultados aparece un bloque de preguntas desplegables. Cada vez que abres una, Google añade otras. En diez minutos tienes un mapa de lo que la gente se pregunta alrededor de tu tema, redactado por ellos.
- Las búsquedas relacionadas. Al final de la primera página de resultados hay una lista de búsquedas parecidas. Ahí suelen aparecer las variantes con ciudad, con "precio" o con "mejor", que son las de quien ya está cerca de decidir.
- Google Trends. Sirve para comparar dos formas de decir lo mismo y ver cuál se usa más, y en qué zonas. No da cifras exactas, da proporciones. Para elegir entre dos palabras es suficiente.
- Search Console, si ya tienes web. Es la herramienta gratuita de Google que te dice por qué frases ya apareces, cuántas veces y en qué posición. Es la fuente más honesta de las cinco, porque no es lo que podría buscarse: es lo que se ha buscado y te ha encontrado.
Esta última me ha enseñado más que ninguna. En este mismo blog, los artículos que siguen apareciendo años después son los que responden a una pregunta que alguien escribe tal cual. Los que tenían un título ingenioso han ido desapareciendo.
Intención antes que volumen
Las herramientas de palabras clave están pensadas para tiendas y medios que viven del tráfico. Tú no. A quien trabaja con sus propios clientes no le hace falta que entren miles de personas: le hace falta que entren las que encajan con lo que hace.
Por eso, antes de quedarte con una búsqueda, clasifícala con una pregunta sencilla: ¿esta persona quiere entender, quiere comparar o quiere que alguien se lo resuelva? Las tres sirven, pero piden páginas distintas. Una búsqueda que hace poca gente y que termina en "quiero que alguien me ayude con esto" puede valer más que otra muy popular de pura curiosidad.
Mira también qué sale ya en la primera página. Si son todo hospitales, ministerios y grandes portales, esa búsqueda tiene dueño y te costará mucho entrar. Si salen profesionales como tú, foros o resultados que responden mal, hay sitio.
Maite y el título que no buscaba nadie
Maite es nutricionista con consulta propia en Valladolid. Quería atraer mejores pacientes, los que vienen a hacer un trabajo de varios meses y no a por una dieta impresa. Tenía pensado su siguiente artículo: "Abordaje nutricional integrativo de la disbiosis intestinal". Era lo que más le apasionaba de su trabajo.
Antes de escribirlo hizo las comprobaciones. Repasó sus notas de primeras visitas y encontró la misma frase una y otra vez: "me hincho después de comer". La escribió en Google. El autocompletado le ofreció "por qué me hincho después de comer" y "me hincho después de comer, qué hago". El bloque de "Más preguntas" añadió "qué comer para deshinchar la tripa" y "cuándo preocuparse por la hinchazón". En Trends comparó "hinchazón abdominal" con "tripa hinchada": la segunda se usaba bastante más en su zona.
La decisión fue sencilla, aunque le costó. Aparcó el título técnico y escribió una página que responde a "por qué me hincho después de comer", con lo que una persona puede revisar por su cuenta, cuándo conviene consultar y cómo trabaja ella esos casos. La disbiosis aparece dentro, explicada, como parte de la respuesta. "Qué comer para deshinchar la tripa" quedó apuntada para otra página, porque es otra pregunta y otra intención.
No se llenó la agenda en dos semanas. Lo que cambió fue el tipo de paciente que escribía: llegaba diciendo "leí lo de la hinchazón y me vi reflejada", con el problema ya nombrado y ganas de trabajarlo.
Una búsqueda, una página
Cuando dos páginas tuyas responden a lo mismo, compiten entre ellas y Google suele quedarse con una o con ninguna. Lo aprendimos en este blog por las malas. La regla que funciona es que cada búsqueda tenga una sola página dueña, y que cada servicio tenga la suya, como cuento en una página para cada cosa que haces.
Para no perderte basta una hoja con tres columnas: la búsqueda exacta, la intención y la página que la responde. Antes de escribir algo nuevo, miras la hoja. Si la búsqueda ya tiene página, mejoras esa. Si no la tiene, la escribes y la apuntas. Esa misma hoja es la base de un calendario editorial que puedas mantener.
Dónde ayuda la Inteligencia Artificial y dónde no
La Inteligencia Artificial es útil para ordenar: le das cuarenta preguntas sueltas de tus clientes y te las agrupa por intención, o te propone diez formas distintas de formular la misma duda. Ahorra una tarde.
Lo que no puede es decirte qué se busca de verdad. No ve los datos de Google y, cuando inventa variantes, algunas no las escribe nadie. Cada sugerencia suya pasa por las cinco comprobaciones antes de convertirse en página. La Inteligencia Artificial amplifica el criterio profesional; no lo sustituye. Ordenar este trabajo para que no dependa de tu memoria ni de tus ratos libres es parte de lo que se hace en "Evolution IA", la mentoría estratégica de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir lo que saben en más y mejores clientes.
A quién no le sirve este método
Si tus clientes llegan casi siempre por derivación de otros profesionales, o vendes a cuatro empresas cuyos directivos jamás buscan su problema en Google, este trabajo rinde poco. Ahí la visibilidad se construye en otros sitios.
Tampoco es rápido. Una página nueva puede tardar meses en asentarse, y lo que hoy se busca de una manera mañana se busca de otra. Por eso conviene repetir las comprobaciones de vez en cuando, sobre todo en Search Console, que es la que te dice si acertaste.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una herramienta de pago para saber qué buscan mis clientes?
No. Para un profesional con sus propios clientes, el autocompletado, "Más preguntas", las búsquedas relacionadas, Google Trends y Search Console bastan. Las herramientas de pago dan cifras de volumen que, a esta escala, cambian poco la decisión.
¿Qué hago si nadie busca el nombre de mi servicio?
Busca el problema, no el servicio. Casi nadie escribe el nombre de una técnica; casi todo el mundo escribe lo que le pasa. Tu servicio entra dentro de la página como la forma de resolverlo.
¿Cada cuánto debo repetir estas comprobaciones?
Antes de cada página nueva, y una revisión general de Search Console cada pocos meses. Ahí verás búsquedas por las que ya apareces sin haberlas buscado, que son candidatas a tener su propia página.
¿Por dónde empiezo si quiero aplicar esto esta misma semana?
Por diez preguntas reales de tus clientes y una mañana con el buscador abierto en una ventana privada. Al final tendrás tres o cuatro búsquedas comprobadas y la primera página que merece escribirse. Si quieres seguir recibiendo reflexiones como esta para aplicarlas en tu consulta o tu despacho, suscríbete gratis al newsletter en el formulario de aquí abajo.
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