¿Describes tu trabajo con la misma frase en todas partes?
(Imagen generada con Inteligencia Artificial)
Conviene que sí. Una sola frase que diga a quién ayudas y en qué, repetida igual en tu web, tus perfiles, tu firma de correo, los directorios y las biografías de tus charlas, hace que las personas, los buscadores y los asistentes que responden preguntas asocien tu nombre con tu especialidad. Cuando esa asociación existe, te recomiendan a ti en cuanto alguien describe el problema que resuelves.
Parece poca cosa. Lo es, y por eso casi nadie la cuida.
Cuatro descripciones, cuatro profesionales distintos
Imagina a un abogado laboralista con despacho propio. En la portada de su web se presenta como "abogado laboralista para directivos". En su perfil profesional pone "socio fundador". En la firma del correo, "asesoramiento legal a empresas y particulares". En la biografía que envió a un congreso, "experto en cumplimiento normativo". Las cuatro son verdad.
Pero quien las lea por separado conoce a cuatro abogados distintos. Y quien intente resumirlas, sea un colega que quiere recomendarle o un sistema de Inteligencia Artificial que arma una respuesta, se queda con la más genérica, porque es la única que encaja con todas.
En el aula hacía a veces un ejercicio muy sencillo: pedía a cada participante que copiara cómo se describía en tres sitios distintos y los pusiera uno debajo de otro. Casi nadie tenía dos iguales. Y casi nadie lo había mirado junto antes.
¿Qué es una frase de posicionamiento?
Una frase de posicionamiento es una oración de una sola línea que dice a quién ayudas, a conseguir qué y, si cabe, de qué manera. No es un eslogan, ni una lista de títulos, ni la enumeración de todo lo que sabes hacer. Es la respuesta que te gustaría que diera otra persona cuando le preguntan por ti.
Su forma más útil es casi siempre la misma: ayudo a [quién, concreto] a [lo que desea, dicho con sus palabras]. Algunos ejemplos de cómo suena:
- Una fisioterapeuta con consulta propia: "Ayudo a corredores veteranos a volver a entrenar sin dolor de rodilla".
- Un psicólogo: "Acompaño a personas con mucha responsabilidad a dormir mejor y decidir con calma".
- Una terapeuta de salud integrativa: "Ayudo a mujeres en la menopausia a recuperar energía con cambios que pueden sostener".
- Un asesor: "Ayudo a profesionales que empiezan por su cuenta a ordenar sus números desde el primer cliente".
Ninguna dice todo. No tiene que hacerlo.
¿Por qué repetirla igual hace que te recomienden?
Porque la recomendación nace de la coincidencia. Cuando varias fuentes independientes dicen lo mismo de ti con las mismas palabras, la asociación entre tu nombre y tu especialidad se vuelve firme, tanto en la cabeza de quien te conoce como en los sistemas que leen la red.
Aparecer en Google y en las respuestas de ChatGPT, Gemini o Perplexity cuando alguien pregunta por un problema como el que resuelves depende en buena parte de eso. Esos sistemas construyen la respuesta con lo que encuentran repetido y coherente. Si tu web, tu perfil y el directorio dicen cosas distintas, eligen la versión más vaga; si dicen lo mismo, pueden nombrarte.
Con las personas pasa igual. Un colega que te ha leído tres veces la misma frase la repite cuando alguien le cuenta su caso. Esa es la manera más tranquila de atraer mejores clientes o pacientes: que quien te recomienda tenga ya las palabras.
Detrás está una idea que he defendido muchas veces en consultoria.uno: la referencia de un tema es quien lleva años diciendo lo mismo desde muchos ángulos. Lo desarrollo en volver siempre a la misma pregunta para llegar a ser la referencia de un tema. La frase es la versión más corta de esa constancia.
Cómo escribirla en una tarde
Abre los últimos mensajes que te enviaron clientes nuevos y subraya cómo describían lo que querían. Ahí está tu segunda mitad de la frase. La primera mitad sale de pensar en los clientes con los que mejor trabajas, no en todos.
Escribe tres versiones y pásales tres pruebas. La entendería un cliente sin explicación. Podría decirla un colega por ti sin equivocarse. Y no sirve, palabra por palabra, para otra persona de tu sector. Si pasa las tres, ya tienes la manera de posicionarte como experto en tu campo sin decir la palabra "experto".
Esa última prueba es la que más cuesta, y la que te diferencia como consultor, asesor o terapeuta.
Dónde ponerla
En todos los sitios donde alguien lee quién eres antes de hablar contigo. Debajo de tu nombre en la web, en el titular de tus perfiles, en la firma del correo, en directorios y colegios profesionales, en la biografía para charlas y entrevistas, y en la ficha de tu negocio en Google.
Guárdala en un documento y cópiala siempre desde ahí. Escrita de memoria, cambia una palabra cada vez y al cabo de un año vuelves a tener cuatro versiones. Si quieres ir más lejos, completa la frase con una firma coherente en cada página que publicas, para que los buscadores sepan a quién citar.
La Inteligencia Artificial ayuda en la parte tediosa: puedes pedirle a un asistente que reúna cómo apareces descrito hoy en cada sitio y te señale las diferencias. La frase que se queda la decides tú.
Cuando la frase tiene que cambiar
Cambia, claro. Tu trabajo evoluciona y la frase debe acompañarlo. Mi recomendación es revisarla una vez al año y, si cambia, cambiarla en todas partes el mismo día. Media frase nueva en la web y la antigua en los perfiles es volver al punto de partida.
Hay un límite honesto. Una frase no compensa un trabajo sin foco: si todavía no sabes con quién trabajas mejor, la frase saldrá vaga por mucho que la pulas. En ese caso el trabajo empieza antes, y es justo el que hacemos en "Evolution IA", la mentoría estratégica de Javier G. Amblar para profesionales con experiencia que quieren convertir lo que saben en más y mejores clientes.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener una frase distinta para cada red o plataforma?
Puedes adaptar el resto del perfil, pero la frase central debería ser idéntica: la repetición literal es lo que construye la asociación.
¿Qué hago si trabajo con dos tipos de cliente muy distintos?
Elige el que quieres que crezca y escribe la frase para él; el otro seguirá llegando por la página de su servicio.
¿Debo incluir mi titulación en la frase?
Normalmente no. La titulación va justo al lado, en el cargo o en la biografía; la frase habla del cliente y de lo que consigue, que es lo que busca quien todavía no te conoce.
¿Cuál es el primer sitio donde conviene cambiar la frase?
En la portada de tu web, debajo de tu nombre, porque es la fuente que más leen las personas y los buscadores y desde ahí copiarás a los demás sitios. Si quieres seguir recibiendo estas reflexiones y aplicarlas en tu propia actividad, suscríbete gratis al newsletter en el formulario de abajo.
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