Cuando un profesional te recomienda a un cliente suyo, no te está haciendo un favor pequeño: está prestándote su reputación. Si tú quedas bien, él gana confianza ante su cliente; si tú fallas, el que queda en evidencia es él, no tú. Entender que cada recomendación es un aval con riesgo real cambia p...
El aliado que te conviene es el que comparte tu tipo de cliente sin competir por el mismo trabajo, mantiene un nivel de calidad parecido al tuyo y devuelve lo que recibe. El que no te conviene es el que quiere tu mismo encargo, el que trata mal a quien le llega o el que solo aparece cuando le toca r...
La forma más estable de conseguir clientes a través de otros profesionales no es pedir favores, es construir una red de gente que gana algo concreto al recomendarte. Cuando un asesor fiscal te manda un cliente, no lo hace por amabilidad: lo hace porque tú resuelves bien algo que él no quiere tocar y...
Deberías dejar marchar a un cliente cuando te quita de forma sostenida más de lo que te aporta, y ese desgaste empieza a contaminar tu trabajo con los demás. No hablo de un mal día ni de un encargo complicado, eso es parte del oficio. Hablo del cliente que, mes tras mes, consume una cantidad de ener...
Lo que permites al empezar con un cliente decide cómo te tratará después. Las primeras semanas de una relación profesional no son un trámite, son una negociación silenciosa sobre las reglas del juego. Si en esos primeros días respondes a deshora, aceptas cambios sin rechistar y dices que sí a todo p...