Para elegir bien a quien te aconseja sobre tu negocio, fíjate en tres cosas: que haya recorrido de verdad el camino que tú estás recorriendo, que no tenga interés en que decidas una cosa u otra, y que esté dispuesto a decirte lo que no quieres oír. Quien cumple las tres te hace pensar mejor. Quien f...
Avanzas más rápido junto a quien ya recorrió tu camino porque te ahorra dos cosas que en solitario solo se pagan con tiempo: los errores que ni sabes que vas a cometer y los meses que tardarías en descubrir lo que para esa persona ya es obvio. No es que tú no puedas llegar solo. Es que llegar solo c...
Tomas las decisiones de tu negocio casi a ciegas porque las basas en tu intuición y tu memoria, no en un puñado de números propios que te digan qué está pasando de verdad. La intuición de un profesional con experiencia es valiosa, pero tiene un límite: solo ve lo que recuerda, y la memoria exagera l...
Decidir solo sale caro porque las decisiones importantes de un negocio profesional no fallan por falta de conocimiento, fallan por falta de contraste. Cuando nadie examina tu razonamiento antes de ejecutarlo, cada punto ciego se paga a precio completo: en dinero, en tiempo y en oportunidades que no ...
Cuanto más experto eres, menos gente se atreve a decirte la verdad sobre tu trabajo. Tu criterio impone, tu trayectoria intimida, y a tu alrededor casi todos asienten. El resultado no es que lo hagas todo bien: es que dejas de enterarte de lo que haces mal. Y los puntos ciegos de un profesional con ...