La diferencia entre el contenido que posiciona y el que solo entretiene
El contenido que entretiene es el que consigue que alguien te dé un like o te siga durante un tiempo. El contenido que posiciona es el que consigue que alguien te llame meses después de haberte leído, con un problema concreto y diciéndote que llevan un tiempo buscando a alguien como tú. La diferencia no está en el formato, está en lo que deja en la cabeza del lector cuando termina.
Qué significa que un contenido "posicione"
Posicionar es lo mismo que crear una asociación duradera en la mente de quien te lee. Cuando ese lector se enfrente a un problema determinado, tu nombre debería aparecer como opción. O cuando le pregunten si conoce a alguien que resuelva ese problema, debería pensar en ti de forma natural.
Ese efecto no lo produce el contenido que entretiene. El contenido de entretenimiento genera activación momentánea: el cerebro lo procesa, le da valor efímero y lo descarta. El scroll continúa. Puede generar reacción inmediata, incluso seguimiento, sin dejar ninguna huella duradera asociada a un problema o a una solución concreta.
El contenido que posiciona produce un efecto diferente: asociación. Después de leerlo, el lector relaciona al autor con una idea, con un territorio, con una forma concreta de ver las cosas. Esa asociación puede tardar semanas en consolidarse, pero cuando lo hace, es persistente y no depende de que el autor siga publicando activamente para mantenerse viva.
Una definición operativa: el contenido posiciona cuando el lector puede decir, en una frase, de qué trata lo que escribes o a quién le resulta útil. Si no puede hacerlo, el contenido ha entretenido, no ha posicionado.
El problema del contenido que entretiene sin dejar huella
Publicar contenido que entretiene tiene un coste invisible. No el coste de tiempo en producirlo, sino el coste de oportunidad: cada pieza de contenido que no posiciona es un espacio que podría haber ocupado algo que sí lo haga.
El contenido de entretenimiento profesional tiene otra trampa: puede generar la ilusión de que el posicionamiento está avanzando. Las métricas de red social (likes, comentarios, seguidores) suben, y eso parece progreso. Pero las métricas de red social no son métricas de posicionamiento. Son métricas de atención, que es distinto.
Entre tú y yo: muchos profesionales llevan años publicando con constancia y disciplina sin que eso se haya traducido en más ni mejores clientes. No porque el contenido sea malo, sino porque está optimizado para la atención inmediata en lugar de para la asociación duradera. El mercado les recuerda como alguien que publica cosas interesantes, no como la persona a quien llamar cuando tienen ese problema concreto.
Ese es el síntoma más claro: te leen y te siguen, pero cuando tienen el problema que tú resuelves, no piensan en ti primero. Llaman a alguien que publica menos pero cuyo mensaje es más específico.
¿Cómo saber en qué categoría cae lo que publicas?
Una prueba sencilla. Lee el último artículo o post que publicaste y responde estas tres preguntas.
Primera: ¿Para quién es específicamente este contenido? Si la respuesta es "para profesionales en general" o "para cualquier persona interesada en el tema", el contenido es demasiado amplio para posicionar. El contenido que posiciona tiene un destinatario claro.
Segunda: ¿Qué problema concreto resuelve o ilumina este contenido? No "qué tema toca", sino qué problema específico del lector aborda. Si el contenido es interesante pero no aterriza en un problema concreto, entretiene pero no posiciona.
Tercera: ¿Con qué te va a asociar este contenido? Si alguien lo lee y lo recuerda vagamente un mes después, ¿qué va a pensar que haces tú? Si la respuesta no es clara o específica, el contenido no ha creado asociación útil.
Si las tres respuestas son claras, el contenido tiene potencial de posicionar. Si alguna de las tres es vaga, el contenido está más cerca de entretenimiento que de posicionamiento.
Las diferencias concretas entre los dos tipos de contenido
Las diferencias no están en el formato. Un artículo largo puede ser entretenimiento y un post corto puede posicionar, o al revés. Las diferencias están en cómo está construido el contenido.
El contenido de entretenimiento habla de temas amplios que interesan a mucha gente. El contenido que posiciona habla de problemas específicos que interesan a un segmento concreto. La amplitud genera más alcance inmediato, pero genera asociación con nada en particular. La especificidad genera menos alcance pero crea asociaciones fuertes y duraderas.
El contenido de entretenimiento busca que el lector esté de acuerdo. Da información confirmadora o ideas que el lector ya intuía. El contenido que posiciona tiene una postura clara y, en muchos casos, va contra alguna creencia extendida. Esa postura es lo que hace memorable al autor. No la información que da, sino desde dónde la da.
El contenido de entretenimiento termina cuando el lector cierra la pestaña. El contenido que posiciona termina con algo que el lector puede hacer, pensar o revisar distinto en su actividad a partir de ese momento. No tiene que ser un tutorial: puede ser una pregunta que le quede resonando. Pero deja algo concreto.
Para profundizar en por qué el contenido evergreen tiene un efecto acumulativo que el contenido de actualidad no puede igualar, el artículo sobre cómo el contenido puede seguir trayendo clientes dentro de tres años lo desarrolla bien. Y sobre la distinción entre el profesional que más publica y el que más contratan, este artículo va directo al asunto.
Para saber cuándo el posicionamiento empieza a producir señales concretas en los contactos que llegan, el artículo sobre las señales de que tu posicionamiento está funcionando de verdad da ese contrapunto práctico.
Cómo producir contenido que posicione sin dejarte de ser interesante
La preocupación habitual es que el contenido específico aburrirá a una parte de la audiencia. Y es cierta: aburrirá a los que no son tu cliente. Pero eso no es un problema, es el objetivo. El contenido que intenta no aburrir a nadie acaba no posicionando a nadie.
El punto de partida es elegir un territorio. Un conjunto de problemas concretos sobre los que tienes criterio claro y sobre los que puedes decir algo que vaya más allá de lo que ya se sabe. Sin territorio definido, todo el contenido que produzcas irá en distintas direcciones y no acumulará ninguna asociación útil.
El segundo elemento es la postura. No tienes que ser polémico. Tienes que tener una perspectiva propia sobre los problemas que describes. La perspectiva puede ser sutil, pero tiene que ser reconocible. Alguien que lea tres artículos tuyos tiene que poder deducir cómo piensas sobre esos problemas, no solo cuál es la información que manejas.
El tercer elemento es la consistencia. No de frecuencia, sino de mensaje. El mismo territorio, la misma postura y el mismo destinatario en todo lo que produces. Eso es lo que acumula asociación. No publicar todos los días, sino publicar siempre desde el mismo lugar.
Producir contenido que posicione no es más difícil que producir contenido de entretenimiento. Es diferente. El entretenimiento persigue la reacción inmediata. El posicionamiento persigue la asociación duradera. La elección es estratégica, no de capacidad.
¿Un contenido puede entretener y posicionar a la vez?
Sí, y es lo ideal. El contenido más efectivo es el que engancha al lector desde el inicio y además construye asociación clara. El entretenimiento no es el problema: el problema es cuando el entretenimiento es el único objetivo, sin territorio específico ni postura propia.
¿Cuánto contenido de posicionamiento se necesita para que tenga efecto?
No hay un número exacto, pero sí hay un principio: la acumulación importa más que la frecuencia. Diez artículos de posicionamiento publicados en un año producen más efecto duradero que doscientos posts de entretenimiento en el mismo período.
¿El contenido corto puede posicionar?
Sí, si tiene postura clara y destinatario específico. Un post de tres párrafos con una opinión concreta sobre un problema concreto puede posicionar más que un artículo largo y general. El formato no determina el efecto, lo determina la estructura del mensaje.
¿Es malo el contenido de entretenimiento?
No es malo, es insuficiente si el objetivo es posicionar. Puede ser útil como capa de atracción o como parte de una mezcla, pero si todo el contenido es de entretenimiento, las métricas de atención subirán mientras el posicionamiento se queda parado.
¿Cómo elegir el territorio correcto para posicionar?
El territorio correcto está en la intersección de tres cosas: los problemas que más resuelves, los problemas en los que tienes criterio genuino y diferenciado, y los problemas que más le importan a la gente que quieres atraer. Donde se cruzan esas tres, está el territorio.
Si quieres construir el sistema de visibilidad y posicionamiento que haga que tu experiencia trabaje para ti sin depender de publicar todos los días, en Evolution trabajamos exactamente ese proceso con cada profesional.
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